Patrimonio artístico colonial ecuatoriano
La Colonia es un momento histórico que marca el inicio de una sociedad interracial. En el que Fray Jodoco Ricke, junto a Fray Pedro Gossial fundó la Escuela de artes y oficio San Juan Evangelista, en 1552, dnteo del convento de San Francisco que luego cambió su nombre a Escuela de artes y oficios San Andrés.
Desde ese momento, indígenas y mestizos aprendían pintura y la escultura para imitar con color a los grabados europeos, que llegaban en blanco y negro.
Las esculturas también provenían de fuentes grabadas, por lo que debían logar que una representación bidimensional, sea tridimensional.
El arte colonial tenía una función pedagógica y nemotécnica, pues servía para evangelizar a la vez que permitía recordar vidas de santos, epidoios bíblicos, etc.
Por eso, el ars moriendi (arte de morir), circularon ampliamente en Quito, con el fin de recordar al ser humano que va a morir y que imagine su propia muerte, convirtiéndose en un medio de enseñarle a morir bien y salvar su alma.
Pintura Colonial quiteña
Por influencia del Barroco se acentuó el claroscuro, al punto de llegar a ser una pintura tenebrista, una forma particular del claroscuro se conoce como lux nova.
Escultura Colonial quiteña
Las esculturas tenían una rica policromía y en ellas se aplicaba la técnica del esgrafiado, el estofado (técnica que imita la tela brocada en el lienzo, al pintar, o la madera, al esculpir), el "pan de oro" para dorar y las láminas de plata para el plataeado. También tenían uñas postizas, pelucas de cabello natural y particular brillo especial logrado por una aplicación chinesca.






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